La pareja dio el “sí” en Buenos Aires, acompañados por Rufina, la hija del actor, y ultiman detalles para la gran fiesta en Córdoba.

En medio del vértigo y la expectativa por su gran fin de semana de bodas, y horas después de la unión por civilNicolás Cabré y Rocío Pardo decidieron dejar una huella indeleble en su historia de amor y despejaron una de las grandes dudas. Los artistas eligieron alianzas “anti-tradicionales”, cuidadosamente diseñadas y confeccionadas de manera artesanal por los orfebres en un trabajo minucioso. Estas piezas, pensadas especialmente para la pareja, acompañarán cada instante del festejo y simbolizan una unión que rompe con los moldes convencionales.

Lejos del dorado clásico o la simple platina, las alianzas de Cabré y Pardo destacan por estar realizadas en oro rojo de 18 kilates, con una banda central de ónix natural. La elección no es casual: el oro rojo aporta una calidez y una sofisticación apenas sugerida, una luz propia que se distingue del amarillo tradicional y resalta la búsqueda de identidad y personalidad en cada detalle del enlace. La piedra de ónix, oscura y elegante, recorre todo el anillo en una franja perfectamente encastrada, creando un contraste impactante con el brillo rojizo del oro. Esta combinación poco habitual define por completo el sello personal que ambos querían imprimirle al símbolo de su compromiso.

El trabajo artesanal se nota en cada acabado: los anillos presentan un diseño ancho y robusto, con bordes pulidos e interiores perfectamente lisos, pensados para el máximo confort y una durabilidad que acompaña la vida de quienes los llevan. La diferencia de tamaño entre ambas alianzas —una claramente adaptada para Cabré, más ancha, y otra, para Pardo, más delicada y ajustada— no impide que compartan el mismo equilibrio de materiales y proporciones. Cada pieza fue creada en el taller propio de la marca que firma la excelencia y que no pierde detalles ni en la caja que custodia los anillos, una joya en sí misma: exterior negro brillante, interior de terciopelo beige y bisagras metálicas, todo dispuesto para destacar el momento en que la pareja decida sellar su promesa.

Esta decisión audaz se suma a otros guiños inesperados que los novios compartieron rumbo a la boda. A pocas horas de la gran celebración en la Estancia Bosque Encantado, Córdoba, donde al menos cien invitados se reunirán durante el fin de semana con menú encabezado por sánguches de milanesa —muy lejos de los manjares tradicionales—, lo que queda claro es que Cabré y Pardo viven, eligen y celebran a su manera, con la intención de privilegiar el significado personal por encima de cualquier protocolo. “Queremos que la fiesta sea nuestra, que la disfruten todos como en casa”, había explicado Rocío Pardo, horas atrás. Y todo en esta elección de alianzas parece atestiguarlo.