Las iniciativas incluyen desde el bloqueo de señal móvil hasta la obligación de guardar los dispositivos durante la jornada escolar, con el objetivo de mejorar la concentración en clase y prevenir situaciones de acoso.
La restricción del uso de celulares en las aulas comenzó a mostrar resultados alentadores en distintas escuelas de Estados Unidos, según un informe de The Wall Street Journal. Distritos que aplicaron estas medidas registraron menos conflictos, una marcada reducción del acoso escolar y una mejora en la concentración de los estudiantes, con impactos positivos también en el rendimiento académico. En California, el distrito Sierra Sands Unified decidió avanzar con la prohibición tras un fuerte aumento de episodios de violencia y problemas disciplinarios, muchos de ellos organizados a través de los teléfonos sin que los adultos lo advirtieran.
Los datos oficiales reflejan el impacto de la medida: en las primeras diez semanas posteriores a la restricción, los incidentes por amenazas y agresiones físicas se redujeron casi a la mitad, mientras que los reportes de acoso cayeron un 83% y las suspensiones un 69%. En Florida, donde en 2023 se implementó una política obligatoria a nivel estatal, el proceso fue más gradual. Aunque al inicio se incrementaron las sanciones por incumplimiento, con el tiempo los problemas disciplinarios se normalizaron, mejoró la asistencia y comenzaron a observarse avances académicos, especialmente en escuelas donde el uso del celular era más intenso antes de la prohibición.
Según estudios citados por el medio estadounidense, los resultados en pruebas estandarizadas aumentaron en promedio 0,6 puntos percentiles en los centros con mayores restricciones, con mejoras más notorias entre los estudiantes varones. Docentes y directivos también destacaron cambios cualitativos, como un clima más respetuoso en el aula y una recuperación de la interacción social entre los alumnos. Si bien la medida enfrenta resistencias de familias y desafíos logísticos, la experiencia de los distritos pioneros sugiere que limitar el uso de celulares puede contribuir no solo a mejorar la disciplina y el aprendizaje, sino también a favorecer una experiencia escolar más saludable y equilibrada.
