El oficialismo transita un año que puertas adentro busca ser “aburrido”, enfocado en consolidar reformas y evitar internas visibles, con la mirada puesta en llegar fortalecido a 2027. Aunque públicamente reina la calma, en la Casa Rosada reconocen que las tensiones entre sectores persisten y que este período se aprovecha para reordenar poder y negociar territorios, especialmente en la provincia de Buenos Aires. La salida de Paul Starc de la UIF y las dudas sobre la continuidad del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, alimentan un clima de expectativa sobre posibles cambios en áreas clave.

En paralelo, una de las disputas más delicadas estalló en Nucleoeléctrica Argentina, donde el presidente de la compañía, Demián Reidel, enfrenta una fuerte interna tras denuncias por presuntos sobreprecios en licitaciones. El Comité de Integridad impulsó la remoción de dos gerentes cercanos a su conducción, en medio de un creciente malestar interno y con la intervención de funcionarios ligados al área de Transformación de Empresas Públicas. Las acusaciones ya generaron preocupación en el Gobierno, que teme que el conflicto frene los planes estratégicos para el sector nuclear.

Este escenario complica además la prevista privatización parcial de Nucleoeléctrica, que contempla la venta del 44% de las acciones. Trabajadores históricos advierten que el clima de sospechas y desmanejos desalienta a potenciales inversores. Mientras tanto, gana protagonismo el nuevo secretario de Asuntos Estratégicos, Federico Ramos Napoli, quien comenzó a reordenar áreas clave del sector energético y nuclear, consolidando poder tras cambios en la CNEA y posibles movimientos en la Autoridad Regulatoria Nuclear.