El Reloj del Juicio Final fue adelantado a 85 segundos de la medianoche, el punto más cercano al colapso global desde su creación en 1947.
El indicador simbólico, elaborado por el Boletín de los Científicos Atómicos, busca reflejar cuán cerca se encuentra la humanidad de una catástrofe a gran escala, donde la medianoche representa el fin de la civilización. Su actualización se realiza en función de múltiples amenazas, como el riesgo nuclear, el cambio climático, las crisis geopolíticas y el avance acelerado de tecnologías sin regulación suficiente.

La decisión tomada el 27 de enero de 2026 estuvo motivada por el deterioro del escenario internacional, marcado por conflictos armados en Ucrania y Medio Oriente, que reavivaron el temor a una escalada nuclear. A esto se suma la falta de avances contundentes en la lucha contra la crisis climática, un factor que continúa profundizando los riesgos globales.
Los científicos también alertaron sobre el desarrollo vertiginoso de la inteligencia artificial disruptiva, que progresa más rápido que los marcos de control y regulación. Si bien aclararon que el reloj no es una predicción exacta, subrayaron que funciona como una advertencia urgente para promover cooperación internacional y acciones concretas que eviten un escenario irreversible.
