Mientras la CGT debatirá hoy una movilización de protesta, circulan versiones sobre cambios limitados en la reforma laboral para sumar el apoyo de los gobernadores. Las modificaciones no conformarían plenamente al sindicalismo.
Según trascendidos, el Gobierno postergaría la baja de impuestos prevista en el proyecto para evitar una fuerte caída en los recursos coparticipables de las provincias, que rondaría el billón de pesos. La medida buscaría destrabar el respaldo de los mandatarios provinciales clave para la aprobación en el Senado.

En paralelo, a la CGT le concederían sólo dos reclamos vinculados a la “caja sindical”: se mantendrían las cuotas solidarias y se eliminaría el artículo que reduce los aportes patronales a las obras sociales. Sin embargo, quedarían sin cambios los puntos más resistidos por los gremios, como las limitaciones al derecho de huelga y la prioridad de convenios por empresa.
Ante este escenario, la central obrera evalúa una movilización frente al Congreso el día del debate, aunque los sectores más duros presionan por un paro general y un plan de lucha más amplio. El Gobierno, por su parte, busca evitar medidas que paralicen la actividad mientras mantiene firme los ejes centrales de la reforma.

