En el oficialismo celebran la decisión de Carolina Moisés, Sandra Mariela Mendoza y Guillermo Andrada de abandonar el bloque peronista en el Senado y destacan el gesto de los gobernadores Osvaldo Jaldo, Gustavo Sáenz y Raúl Jalil, alineados con la Casa Rosada.
Los tres legisladores dejaron la bancada que conduce el formoseño José Mayans y avanzan en la conformación de un espacio propio, con la posibilidad de sumar a Flavia Royón y Beatriz Ávila. En Balcarce 50 sostienen que la fragmentación favorece la estrategia de “aislar” al peronismo en ambas cámaras, aunque fuentes legislativas atribuyen la movida al malestar de los mandatarios provinciales con la conducción partidaria.

De concretarse la salida definitiva, el interbloque quedaría reducido a 25 integrantes, uno de los números más bajos desde 1983. En paralelo, el oficialismo suma 21 votos propios —tras la incorporación de Luis Juez— y proyecta alcanzar hasta 44 voluntades en alianza con el PRO y la UCR, quedando a cuatro apoyos de los dos tercios en el Senado de la Nación Argentina. En ese marco, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, afirmó que “un sector del peronismo” comienza a acompañar la agenda legislativa del Gobierno, mientras Jalil habló de un “cambio generacional” y de la necesidad de transitar una nueva etapa política.
La interna opositora también abrió interrogantes sobre el silencio público de Cristina Fernández de Kirchner tras la media sanción de la reforma laboral, que ahora deberá ser tratada en la Cámara alta. En el oficialismo especulan con que la exmandataria no confronta abiertamente porque no rechaza de plano los cambios impulsados, mientras que otros sectores atribuyen su bajo perfil a su situación judicial en la causa Vialidad. En cualquier caso, la falta de pronunciamiento alimenta lecturas cruzadas en medio de la reconfiguración del mapa peronista.

