La economía argentina enfrenta en 2026 serias dificultades para recuperar el consumo, una variable clave para la actividad y el clima político.

Consultoras privadas advierten que los tres motores de la demanda —salarios, jubilaciones y crédito— continúan debilitados. Datos de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios y de Fundación Capital muestran que el consumo sigue en terreno negativo, con caídas interanuales y un desempeño por debajo de los niveles de años anteriores.

Uno de los principales factores es el deterioro del mercado laboral: se perdieron más de 200.000 empleos formales desde el cambio de gestión de Javier Milei, mientras crece el trabajo informal y autónomo. A esto se suma la debilidad del salario real, que continúa por debajo de la inflación, con pérdidas acumuladas en lo que va de 2026. Las jubilaciones también muestran retrocesos en su poder adquisitivo, especialmente en los haberes mínimos, lo que impacta directamente en el consumo de los sectores más vulnerables.

El tercer factor es el crédito, que dejó de impulsar el consumo como en años anteriores. Los préstamos a familias caen en términos reales y la morosidad alcanzó niveles récord, elevando el peso de las deudas sobre los ingresos. En este contexto, sectores como indumentaria, recreación y consumo masivo siguen en baja, mientras que solo algunos rubros como vivienda y servicios logran cierta recuperación. Las proyecciones indican que la reactivación dependerá de una mejora sostenida en estas variables clave.