En el marco de las acciones de promoción y cuidado de la salud integral en la infancia, el CAPS El Cadillal desarrolló un taller de cuentos en la sala de 5 años del Jardín de Infantes de dicha localidad, una propuesta orientada a recuperar el valor de la palabra, la escucha y la narración como herramientas fundamentales en el desarrollo infantil.

La actividad fue impulsada por la licenciada en Fonoaudiología Carla Andrés, en articulación con la licenciada Karina Burgos, coordinadora de Fonoaudiología de PRIS, y la licenciada Gladys Lobo, referente provincial del programa de tartamudez. Como equipo de salud del CAPS El Cadillal, junto a las agentes sociosanitarias Mabel Chaile y Rosana Rodríguez, nos incorporamos a la propuesta para acompañar su desarrollo y hacerla propia.



El cuento ocupa un lugar central en la infancia porque habilita un espacio donde la fantasía, la imaginación y el lenguaje pueden desplegarse. A través de las historias, los niños no solo escuchan relatos: también elaboran escenas, anticipan situaciones, reconocen emociones, identifican conflictos y ensayan posibles formas de resolución. Cada cuento presenta un recorrido en el que aparecen dificultades, temores, pérdidas, rivalidades y desafíos, es decir, experiencias profundamente humanas presentadas en un lenguaje accesible para los niños.

Diversos autores han señalado el valor subjetivante del cuento en la infancia. En particular, Bruno Bettelheim destaca que los cuentos infantiles ofrecen imágenes simbólicas que colaboran en la elaboración de conflictos internos, permitiendo al niño encontrar modos de representación para aquello que aún no puede expresar directamente.

En muchos relatos aparecen personajes temidos, como lobos, brujas o gigantes. Estas figuras cumplen una función simbólica importante, ya que permiten que el niño tome contacto, en un marco de ficción, con aspectos del miedo, del peligro y de las dificultades propias del crecimiento. La literatura infantil ofrece así recursos simbólicos para pensar y tramitar aquello que forma parte de la experiencia humana.

Un aspecto especialmente significativo es la repetición. Los niños suelen pedir una y otra vez el mismo cuento. Esa insistencia tiene valor porque en cada repetición anticipan, reconocen secuencias, organizan sentidos y encuentran seguridad en aquello que ya conocen. Cada nueva lectura permite nuevas elaboraciones y fortalece procesos de simbolización.

La lectura compartida también constituye una pausa en la vida cotidiana adulta. Detenerse a leer un cuento implica ofrecer tiempo, presencia y disponibilidad subjetiva; supone encontrarse con un niño desde la escucha y sostener un espacio donde la palabra circula sin apuro. En ese encuentro se fortalecen vínculos y se habilitan experiencias fundamentales para la constitución subjetiva infantil.

Desde Fonoaudiología, el cuento representa además una herramienta privilegiada para estimular el lenguaje, ampliar vocabulario, favorecer la comprensión, la secuenciación narrativa y la expresión verbal. La escucha de relatos fortalece habilidades comunicativas esenciales para el aprendizaje y promueve el interés por la palabra.

La propuesta contó con una importante participación de madres, padres y adultos referentes, generando un espacio de intercambio valioso en torno al lugar de la lectura en la crianza. Se agradece especialmente a la directora Silvia Díaz por abrir las puertas de la institución y a las docentes por colaborar con la convocatoria y acompañar activamente la actividad. También se destaca el papel del profesor de Educación Física Leo Manchi, quien pertenece a la comuna rural y gentilmente  acompañó la jornada y cumpliendo una función fundamental en la contención y organización de los niños durante el desarrollo del taller.

Desde el equipo del CAPS El Cadillal se proyecta dar continuidad a este trabajo durante todo el año y replicar la experiencia en los distintos jardines de la comunidad, reafirmando el valor de la articulación entre salud, educación y comuna como estrategia de trabajo comunitario.