El Banco Central se prepara para acelerar la acumulación de reservas en el segundo trimestre, impulsado por la liquidación de la cosecha y acompañado por un proceso de remonetización de la economía.

La reciente baja de encajes apunta a inyectar liquidez tras un período de fuerte ajuste monetario que había frenado el crédito y el consumo. En este contexto, el dólar se mantiene estable e incluso con presión a la baja, mientras el BCRA continúa comprando divisas y administrando con cautela el mercado cambiario.

A nivel macroeconómico, el impacto de la guerra en el Golfo Pérsico fue limitado en Argentina, aunque provocó una suba cercana al 20% en los combustibles que presionará la inflación de marzo hacia el 3%. Sin embargo, el alza del petróleo también mejora el ingreso de divisas, especialmente por exportaciones energéticas. Se espera que la inflación comience a desacelerarse en los próximos meses, en un escenario de relativa estabilidad cambiaria, aunque con una economía que avanza a dos velocidades: sectores dinámicos como energía y bienes durables conviven con un consumo masivo todavía debilitado y una fuerte suba de importaciones.

En el plano político y financiero, el fallo favorable por YPF evitó un fuerte impacto sobre las cuentas públicas y representa un alivio para el Gobierno, aunque también fortalece la figura de Axel Kicillof de cara al futuro electoral. Mientras tanto, persisten señales mixtas en la actividad y en los mercados, con crecimiento proyectado entre 2% y 4% para el año, pero condicionado por la evolución del consumo interno y la incertidumbre política de cara a las próximas elecciones.