Un informe del Departamento de Educación británico estableció por primera vez un límite claro al tiempo de pantalla en la infancia: un máximo de una hora diaria para menores de cinco años, con la recomendación de evitarla por completo en menores de dos, salvo en contextos interactivos con adultos.

La medida responde a la creciente evidencia sobre el impacto de los dispositivos electrónicos en el desarrollo cognitivo y emocional, en una etapa crítica donde ocurre hasta el 90 % del crecimiento cerebral y la interacción humana resulta esencial.

El documento advierte que la exposición excesiva a pantallas puede afectar el desarrollo del lenguaje y la capacidad de aprendizaje. Estudios recientes indican que niños con mayor tiempo frente a dispositivos tienden a desarrollar un vocabulario más limitado. Especialistas subrayan que el factor clave no es solo la cantidad de exposición, sino la calidad del entorno comunicativo: la conversación cotidiana, el juego compartido y la atención individualizada son determinantes para estimular el desarrollo cerebral temprano.

Además, el informe recomienda priorizar contenidos audiovisuales lentos y educativos, evitar pantallas durante comidas y antes de dormir, y fomentar el acompañamiento adulto durante su uso. También sugiere herramientas tecnológicas para controlar el tiempo de exposición. En el caso de niños con necesidades especiales, se contemplan excepciones, reconociendo el valor de las tecnologías de apoyo. Las autoridades destacan que la guía busca ofrecer a las familias criterios prácticos y flexibles, sujetos a revisión conforme avance la investigación científica.