Una fábrica en Guangdong, China, comenzó a producir robots humanoides a un ritmo de uno cada 30 minutos, con una capacidad estimada de hasta 10.000 unidades anuales.

Cada equipo atraviesa 24 etapas de ensamblaje, decenas de controles de calidad y pruebas que simulan condiciones reales de trabajo, en un intento por llevar esta tecnología desde el desarrollo experimental hacia la producción industrial masiva.

La planta opera con un sistema de fabricación flexible basado en automatización y control digital, lo que le permite adaptar la línea a distintos modelos sin modificar su estructura. Este enfoque apunta a abastecer sectores como el automotriz y el de electrodomésticos. El modelo de negocio se apoya en la especialización: mientras unas empresas desarrollan el software, otras se encargan de la producción a escala, integración y servicios.

En un escenario de fuerte competencia global, compañías como Agibot, Unitree y UBTECH también aceleran sus planes de expansión. Sin embargo, el principal desafío sigue siendo el desarrollo de software capaz de hacer a estos robots realmente funcionales en entornos complejos. En esta carrera, la escala de producción, la confiabilidad y la capacidad de adaptación se consolidan como factores clave para definir el liderazgo en la industria.