El Gobierno celebró el crecimiento de la economía en 2025, con una suba del PBI del 4,4% según el INDEC y una mejora sostenida en indicadores como el EMAE.
Sin embargo, analistas privados advierten que esta recuperación no se percibe de manera uniforme en la vida cotidiana, debido a una marcada desigualdad entre sectores. Así, se consolida una “recuperación en forma de K”, donde algunas actividades crecen con fuerza mientras otras continúan en retroceso.

Entre los sectores ganadores se destacan la intermediación financiera, el agro y la minería, impulsados en parte por factores externos y con menor generación de empleo. En contraste, la construcción, la industria y parte de los servicios muestran caídas o estancamiento, pese a ser áreas clave por su peso en el empleo. Incluso se observa que sectores en expansión, como el financiero, no necesariamente generan más puestos de trabajo, lo que profundiza la sensación de que la mejora “no se siente”.
De cara a 2026, los analistas no prevén una convergencia rápida entre los distintos sectores. Mientras las actividades más dinámicas podrían seguir creciendo, algunas de las más golpeadas podrían estabilizarse o mejorar levemente si se recuperan los salarios o el crédito. No obstante, persisten dudas sobre una recuperación más amplia, especialmente en sectores vinculados al consumo interno, afectados por la pérdida de poder adquisitivo y el actual contexto económico.
