El presidente Javier Milei evalúa avanzar con una estrategia de contención política hacia las provincias en medio de una creciente crisis fiscal.

Analiza convocar a gobernadores —con excepción de los más opositores— para mostrar respaldo y abrir canales de negociación, mientras el Gobierno busca sostener apoyos en el Congreso y ordenar tensiones internas, atravesadas también por el impacto del caso Adorni.

El contexto económico es crítico: las provincias registran caída de la recaudación, menor actividad y un fuerte recorte en las transferencias nacionales, con una baja real del 8,3% en el primer trimestre y pérdidas millonarias. Esta situación golpea especialmente a municipios, muchos de los cuales tienen dificultades para pagar salarios y sostener servicios básicos, lo que incrementa la presión sindical y los conflictos laborales en todo el país.

Frente a este escenario, la Casa Rosada comenzó a ofrecer adelantos de coparticipación y asistencia financiera para evitar un colapso mayor, aunque esto profundiza la dependencia de los distritos. Mientras tanto, el Gobierno intenta equilibrar la crisis económica, las demandas sociales y las alianzas políticas, apostando a mantener el rumbo del ajuste y ganar tiempo en un clima de creciente tensión federal.