El panorama inflacionario de América Latina en marzo mostró fuertes diferencias entre países, en un contexto internacional atravesado por la suba del petróleo debido al conflicto en Medio Oriente.
Aunque este factor generó presiones sobre los precios, la mayoría de las economías de la región logró mantener variaciones mensuales por debajo del 1%, evidenciando una relativa estabilidad frente a los shocks externos.

En el ranking regional, Venezuela encabezó la lista con una inflación mensual del 13,1%, consolidándose como el caso más crítico. En segundo lugar se ubicó Argentina con un 3,4%, muy por encima del promedio regional, seguida por Perú con 2,38%. Más atrás aparecen Chile (1%), Brasil (0,88%), Paraguay (0,80%) y Colombia (0,78%), todos con niveles considerablemente más moderados.
En la parte baja del ranking se encuentran Uruguay, Ecuador y Bolivia, con registros inferiores al 0,5%, e incluso deflación en el caso boliviano. La comparación regional evidencia una amplia brecha: mientras Argentina y Venezuela mantienen niveles elevados de inflación, el resto de los países ha logrado contener los aumentos de precios, pese al impacto internacional, consolidando un escenario de mayor estabilidad en la región.
