El Superclásico entre River Plate y Boca Juniors, que terminó con triunfo xeneize 1-0 en el Monumental, cerró con una fuerte polémica arbitral.

En la última jugada del partido, los jugadores del Millonario reclamaron un penal por un supuesto empujón de Lautaro Blanco sobre Lucas Martínez Quarta dentro del área, pero el árbitro Darío Herrera decidió no sancionar la infracción.

La acción generó un intenso debate entre especialistas. El exárbitro Miguel Scime respaldó la decisión del juez al considerar que el contacto no fue suficiente para impedir la acción del defensor y que no existió una falta sancionable. Según su análisis, el jugador sintió el roce y se dejó caer, en una jugada que interpretó como discutible pero correctamente resuelta.

En cambio, voces como Guillermo Marconi y Javier Castrilli fueron contundentes al afirmar que sí hubo infracción. Ambos coincidieron en que el empujón desestabilizó al defensor y que la jugada debió ser sancionada como penal, incluso cuestionando la intervención del VAR. La jugada quedó como el principal foco de controversia de un clásico que terminó con tensión dentro y fuera de la cancha.