El Gobierno nacional desplegará un fuerte operativo de seguridad para la marcha de la CGT prevista para este jueves 30 de abril en Plaza de Mayo, en la antesala del Día del Trabajador.
La movilización incluirá reclamos por la situación económica y la reforma laboral, mientras que en la Casa Rosada buscan evitar incidentes entre manifestantes y fuerzas federales.

Desde el Ejecutivo intentan bajarle el tono a la convocatoria, aunque reconocen preocupación por una posible escalada de tensión social. El operativo contará con vallados en la Plaza de Mayo, controles en los accesos a la Ciudad y alrededor de 1000 efectivos coordinados entre fuerzas federales y el gobierno porteño. La prioridad oficial será preservar edificios públicos y mantener el orden sin aumentar la confrontación.
La protesta se realizará en medio de la disputa judicial por la reforma laboral, luego de que la Cámara Nacional de Apelaciones resolviera que la demanda impulsada por la CGT contra el Estado continúe en el fuero contencioso administrativo, un fallo considerado favorable para el Gobierno. Desde la central obrera advirtieron que el malestar social crece y no descartaron nuevas medidas de fuerza si el conflicto se profundiza.
La movilización también coincidirá con una semana política clave para el oficialismo tras la extensa presentación de Manuel Adorni en la Cámara de Diputados. El funcionario expuso durante varias horas con el respaldo de Javier Milei, Karina Milei y dirigentes libertarios, mientras la oposición apuntó a temas vinculados con la economía y la gestión. En el Gobierno sostienen que los próximos días serán decisivos por la presión en las calles, la disputa judicial y el clima interno del gabinete.
