La economía argentina ingresa al segundo semestre de 2026 con señales mixtas. Mientras la inflación volvió a mostrar una tendencia descendente tras la volatilidad electoral de 2025, la recuperación económica todavía aparece desigual entre sectores y no logra trasladarse plenamente al consumo ni al mercado laboral.

Los economistas coinciden en que habrá cierta mejora en los próximos meses, aunque advierten que será gradual y con resultados limitados para buena parte de la población.

Las proyecciones privadas estiman que la inflación continuará bajando, aunque más lentamente de lo esperado por el Gobierno. A su vez, los salarios podrían recuperar algo de poder adquisitivo, pero de forma moderada y desigual entre trabajadores del sector privado, público y actividades vinculadas al dólar. Analistas advierten que, pese a la desaceleración de precios, el ingreso real aún se encuentra lejos de los niveles de hace una década.

En cuanto a la actividad económica, el crecimiento proyectado para 2026 estaría impulsado principalmente por sectores como energía, minería, agroindustria y servicios financieros, favorecidos por inversiones vinculadas al RIGI y el desarrollo de proyectos estratégicos como Vaca Muerta. Sin embargo, actividades más intensivas en empleo como la construcción, la industria y el comercio todavía enfrentan dificultades, lo que limita el impacto positivo sobre el empleo y el consumo masivo.

Los especialistas también alertan sobre distintos riesgos que podrían afectar el escenario económico. Entre ellos aparecen la incertidumbre política local, la fragilidad del consumo y posibles tensiones internacionales como la guerra comercial entre Estados Unidos y China o los conflictos en Medio Oriente. En ese contexto, remarcan que el desafío del Gobierno será sostener la baja de la inflación sin descuidar la recuperación productiva, el empleo y el poder adquisitivo.