El café gana cada vez más espacio en la rutina diaria de los argentinos y deja de estar limitado al desayuno o al tradicional pocillo después del almuerzo.
El crecimiento de las cafeterías de especialidad, las cápsulas y los nuevos formatos de consumo impulsan un mercado que combina opciones económicas con productos premium y experiencias más personalizadas.

Según distintos informes del sector, el mercado del café mostró un fuerte crecimiento en los últimos años. La facturación aumentó impulsada por el avance de productos tostados y de mayor calidad, mientras que las proyecciones indican que la industria podría expandirse sostenidamente hasta 2035. Además, crece el interés por cafés de origen, bebidas frías y métodos de preparación más sofisticados.
Las empresas detectan cambios en los hábitos de consumo, especialmente entre los jóvenes. Aunque el hogar sigue siendo el principal lugar de consumo, las cafeterías y el café para llevar ganan protagonismo. También se amplían los momentos elegidos para tomar café, ya que muchas personas incorporan esta bebida durante la tarde o después de la cena como parte de una experiencia de disfrute y relajación.
En un contexto económico desafiante, los consumidores buscan promociones y comparan precios, aunque el café mantiene una demanda estable. Las marcas aseguran que conviven dos tendencias: por un lado, quienes priorizan opciones accesibles y, por otro, quienes sostienen el consumo de productos premium. Además, empresas como Cabrales ya avanzan en proyectos para producir café en el norte argentino, especialmente en Tucumán, con el objetivo de ampliar el mercado local.
