La Organización Mundial de la Salud declaró una “emergencia de salud pública de importancia internacional” por el brote de la cepa Bundibugyo del virus del Ébola, detectada en la República Democrática del Congo y Uganda.

Esta variante es altamente contagiosa, se transmite por contacto con fluidos corporales y, según el organismo, no cuenta aún con vacunas ni tratamientos específicos aprobados.
Ante este escenario, la OMS pidió a los países con casos confirmados activar sistemas de emergencia sanitaria, reforzar la vigilancia epidemiológica y la capacidad de laboratorio, y mejorar la comunicación con la población. También recomendó capacitar al personal de salud, aislar rápidamente a los infectados y garantizar protocolos seguros en funerales y manejo de restos.
Además, se instó a implementar controles en fronteras, restringir viajes de personas expuestas y asegurar el suministro de insumos médicos. El objetivo es contener la propagación del virus y evitar nuevos focos de contagio en regiones cercanas.
Para los países sin casos, el organismo sugirió informar a viajeros, difundir medidas preventivas y preparar protocolos de respuesta rápida ante posibles contagios. Aunque aclaró que aún no se trata de una pandemia, la OMS advirtió sobre el alto riesgo de expansión hacia países limítrofes.
