El sector de la indumentaria atraviesa un momento crítico en Argentina, con una caída del 7% en las ventas durante el segundo bimestre del año en comparación con el mismo período de 2025.
Según la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, la actividad acumula 26 períodos negativos en los últimos 28 relevamientos, reflejando una crisis sostenida.

La principal dificultad señalada por las empresas es la falta de consumo interno. El 81% de las firmas identificó la escasa demanda como el mayor problema, por encima de otras variables como el acceso al financiamiento o el aumento de los costos operativos.
Esta debilidad del mercado también afecta la capacidad de fijar precios. Nueve de cada diez compañías aseguraron que no pueden trasladar los aumentos salariales a los precios finales, lo que provoca una fuerte reducción en los márgenes de ganancia.
Como consecuencia, se generó una acumulación significativa de stock: el 52% de las empresas declaró tener mercadería sin vender, más del doble que en el mismo período del año anterior. Esta situación refleja la dificultad para sostener el ritmo de ventas en un contexto de consumo deprimido.
El impacto también se extiende al empleo y la cadena de pagos. Aumentaron los retrasos en los cobros y las empresas adoptaron medidas de ajuste, como no reemplazar renuncias y realizar despidos, evidenciando el deterioro general del sector textil.
