En una nueva movilización por el movimiento Ni Una Menos, cientos de personas se concentraron frente al Congreso para reclamar el fin de la violencia de género y exigir justicia por las víctimas de femicidios.
La marcha estuvo atravesada por la conmoción generada por los recientes casos de Agostina Vega, Dulce María Beatriz Candia y Noelia Carolina Romero.

La manifestación reunió a mujeres de distintas edades, familias, estudiantes, docentes y organizaciones sociales. Muchas participantes expresaron su preocupación por la persistencia de la violencia machista y señalaron que los femicidios continúan ocurriendo pese a más de una década de reclamos públicos.
Entre los testimonios se destacó el de jóvenes que participaron por primera vez en la movilización. Algunas relataron haber vivido situaciones de violencia en sus hogares y aseguraron que marcharon para exigir cambios profundos y una mayor protección para las mujeres.
La jornada también contó con la presencia de familiares de víctimas de femicidios y otros crímenes de género. Padres, madres, hermanas y amigas llevaron fotografías y carteles para mantener viva la memoria de quienes fueron asesinadas y reclamar respuestas de la Justicia.
Uno de los casos recordados fue el de Zulema Belén Serrano, una policía de la Ciudad asesinada en 2023 por su pareja, quien luego se suicidó. Su hermana denunció que, a pesar de las denuncias previas por violencia de género, no hubo medidas suficientes para evitar el crimen y lamentó que la familia nunca obtendrá justicia plena.
También se hicieron presentes familiares de Alicia Vallejos, asesinada hace casi diez años en Florencio Varela, y de Sabrina González, cuyo femicida permaneció prófugo durante una década antes de ser condenado. Los testimonios coincidieron en reclamar condenas efectivas y mayor compromiso institucional para prevenir nuevos casos.
Durante la movilización, las organizaciones participantes reclamaron la declaración de la emergencia nacional por violencia de género, una mayor intervención del Estado y el compromiso de toda la sociedad para combatir los femicidios. El mensaje central fue de unidad, memoria y exigencia de justicia para todas las víctimas.
