La selección de España incorporó chalecos refrigerantes como parte de su preparación para el Mundial 2026, con el objetivo de reducir la temperatura corporal de los futbolistas y acelerar los procesos de recuperación en un torneo marcado por las altas temperaturas y los cambios de altitud.

Según explicó el preparador físico Carlos Cruz, esta tecnología se utiliza principalmente después de los entrenamientos para disminuir la fatiga y favorecer una recuperación más eficiente. Además, también podría emplearse antes de los partidos, entre el calentamiento y el inicio del juego, para que los jugadores lleguen en mejores condiciones físicas.

El cuerpo técnico español complementa esta estrategia con cubrebotas refrigerantes, diseñados para refrescar los pies y contribuir al descenso de la temperatura corporal. Estos dispositivos pueden utilizarse durante los descansos o tras las sesiones de entrenamiento.

La eficacia de los chalecos cuenta con respaldo científico. Un estudio realizado por investigadores del Institut Nacional d’Educació Física de Catalunya comprobó que 15 minutos de enfriamiento tras un esfuerzo similar al de un partido reducen significativamente la temperatura corporal y podrían favorecer la recuperación de los deportistas.

Aunque todavía se estudia su impacto directo sobre el rendimiento competitivo, la selección española considera que esta innovación puede ayudar a minimizar los efectos del calor y mantener el nivel físico de sus jugadores a lo largo de una exigente Copa del Mundo.