Venezuela vivió una jornada de gran tensión luego de que dos fuertes terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieran gran parte del país.

Los movimientos sísmicos fueron percibidos con intensidad en Caracas y otras ciudades, generando preocupación entre la población.
Según informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los sismos se registraron con pocos segundos de diferencia y tuvieron su epicentro cerca de la localidad de Morón, a unos 200 kilómetros de la capital venezolana.
La fuerza de los movimientos provocó evacuaciones preventivas en edificios y espacios públicos. Numerosos ciudadanos compartieron en redes sociales imágenes y testimonios sobre el impacto del temblor, que generó momentos de incertidumbre y nerviosismo.
Los especialistas señalaron que uno de los factores que amplificó la percepción del fenómeno fue su escasa profundidad, estimada en unos 10 kilómetros. Este tipo de eventos suele sentirse con mayor intensidad en la superficie y puede afectar áreas alejadas del epicentro.
Hasta las primeras horas posteriores al terremoto, las autoridades no habían confirmado víctimas fatales ni un balance definitivo sobre los daños materiales. Sin embargo, continuaban los relevamientos para determinar el impacto real del fenómeno en distintas regiones del país.
Tras los sismos, organismos especializados activaron protocolos de vigilancia en el Caribe para evaluar la posibilidad de un tsunami. Las alertas fueron emitidas de manera preventiva mientras se analizaba el comportamiento del mar y se recopilaban nuevos datos.
Las autoridades venezolanas recomendaron a la población mantenerse informada a través de canales oficiales y seguir las indicaciones de los organismos de emergencia. Además, advirtieron que podrían registrarse réplicas en las horas siguientes, por lo que el monitoreo de la situación continúa de manera permanente.
