El crecimiento de la inteligencia artificial trae consigo un importante desafío energético: el funcionamiento de los centros de datos y servidores que procesan millones de consultas genera grandes cantidades de calor, gran parte del cual se pierde en el ambiente.

Frente a este escenario, un grupo de investigadores de Corea del Sur trabaja en una tecnología capaz de convertir ese calor residual en electricidad.

El desarrollo está a cargo de científicos de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pohang, quienes diseñaron un sistema que aprovecha la energía térmica producida por servidores, baterías y otras instalaciones tecnológicas. El objetivo es reutilizar un recurso que hasta ahora se desperdicia y transformarlo en una fuente de energía útil.

La propuesta busca dar respuesta a un problema creciente. Cada operación realizada por sistemas de inteligencia artificial requiere una enorme capacidad de procesamiento, lo que incrementa el consumo eléctrico y provoca una constante emisión de calor en los centros de datos. Recuperar parte de esa energía permitiría mejorar la eficiencia de estas infraestructuras.

La innovación se basa en el uso de nanotubos de silicio, un material capaz de captar el calor residual con una eficiencia superior a la de las tecnologías disponibles en la actualidad. Además de su rendimiento, el silicio ofrece otra ventaja importante: es un componente ampliamente utilizado en la industria de los semiconductores, lo que facilita su producción y reduce los costos de fabricación.

El proyecto es liderado por el profesor Chang-Ki Baek y el investigador Ki Yeong Kim, quienes destacan que el sistema también podría aplicarse en otros ámbitos, como vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento de energía y diferentes procesos industriales donde se genere calor que actualmente no se aprovecha.

Aunque la tecnología todavía se encuentra en etapa de pruebas y validación, los investigadores consideran que, si los resultados son positivos, podría implementarse en centros de datos, fábricas y otras instalaciones de gran consumo energético. De concretarse, representaría un avance significativo para reducir el desperdicio de energía y hacer más sustentable el crecimiento de la inteligencia artificial.