La industria automotriz argentina cerró el primer semestre de 2026 con números negativos en materia de producción, en un contexto marcado por la renovación de modelos, la maduración de inversiones y los desafíos de competitividad que enfrenta el sector. Así lo reflejó el último informe difundido por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA).

Durante junio, las terminales radicadas en el país fabricaron 37.029 vehículos, entre automóviles y utilitarios livianos. La cifra representa una caída del 1,9% respecto de mayo y un retroceso del 13,6% en comparación con el mismo mes de 2025, consolidando una tendencia de menor actividad industrial.
Con estos resultados, la producción acumulada entre enero y junio alcanzó las 204.658 unidades, un volumen que se ubica 18,3% por debajo del registrado en el primer semestre del año pasado. Desde ADEFA señalaron que el proceso de recuperación de la actividad avanza a un ritmo más lento que el esperado por el mercado.
En contraste, las ventas mayoristas mostraron una mejora durante junio. Las terminales entregaron 44.096 vehículos a la red de concesionarios, lo que significó un crecimiento del 22,5% respecto del mes anterior. Sin embargo, la comparación interanual continúa siendo negativa, con una baja del 26,3%, mientras que el acumulado semestral registra un retroceso del 23,7%.
En el frente externo, las exportaciones también reflejaron un desempeño dispar. Durante junio se enviaron al exterior 22.373 unidades, un 11,3% menos que en mayo y un 1,7% por debajo del mismo período del año pasado, en un escenario donde las terminales buscan recuperar competitividad en los mercados internacionales.
Desde ADEFA valoraron como una señal positiva la decisión del Gobierno nacional de reducir los derechos de exportación para el sector, al considerar que la medida puede contribuir a mejorar la competitividad de la industria y fortalecer las ventas externas en los próximos meses.
De cara al segundo semestre, las automotrices sostienen que la recuperación dependerá de varios factores, entre ellos una mejora en las condiciones de financiamiento y una reducción de la presión impositiva en provincias y municipios. En ese sentido, la entidad volvió a reclamar una baja de las tasas locales para aliviar los costos de producción y favorecer la reactivación de la actividad.
