La FIFA salió a respaldar públicamente el trabajo del equipo arbitral que dirigió el partido entre Argentina y Egipto por los octavos de final del Mundial 2026, luego de las duras críticas de la Federación Egipcia de Fútbol, que cuestionó las decisiones del árbitro francés Francois Letexier y del VAR tras la remontada de la Albiceleste por 3-2.

El pronunciamiento llegó de la mano de Pierluigi Collina, director de la División de Arbitraje de la FIFA, quien defendió las dos acciones más discutidas del encuentro: la anulación del segundo gol egipcio por una falta previa sobre Lisandro Martínez y la jugada en la que Egipto reclamó un penal de Julián Álvarez sobre Mohamed Salah antes del tanto decisivo de Enzo Fernández.
En una entrevista publicada por el sitio oficial de la FIFA, Collina explicó que el VAR tiene la facultad de revisar toda la fase previa a un gol si detecta una infracción que influya en la jugada. En ese sentido, afirmó que el pisotón de Marwan Attia sobre Lisandro Martínez fue una falta clara y justificó la intervención del videoarbitraje para invalidar la conquista de Mostafa Ziko.
Respecto del reclamo por la acción entre Julián Álvarez y Salah, el exárbitro italiano sostuvo que tanto el juez principal como el VAR consideraron que existió un contacto normal de juego y no una infracción. Además, remarcó que tocar primero la pelota y luego producirse un roce propio del fútbol no constituye falta.
Collina también defendió el desempeño general de los árbitros durante el Mundial y advirtió sobre las consecuencias de las acusaciones sin pruebas. “Las acusaciones infundadas no tienen cabida en nuestro deporte”, afirmó, al tiempo que destacó que poner en duda la integridad de los jueces puede derivar en amenazas hacia ellos y sus familias. También aseguró que el cuerpo arbitral actúa con independencia y sin presiones externas.
La respuesta de la FIFA llegó después del duro comunicado emitido por la Federación Egipcia y de las declaraciones del entrenador Hossam Hassan, quien incluso insinuó que el partido estuvo “arreglado”. Con este pronunciamiento, el máximo organismo del fútbol buscó cerrar la polémica y ratificar la validez de las decisiones arbitrales que marcaron uno de los encuentros más intensos y debatidos de la Copa del Mundo 2026.
