Las cuentas públicas de las provincias comenzaron 2026 con un marcado deterioro.

De acuerdo con un informe de la consultora Empiria, el superávit primario del primer trimestre cayó al 0,2% del PBI, la mitad del registrado en igual período de 2025 (0,4%) y muy por debajo del pico de 0,9% alcanzado en 2024, reflejando un fuerte debilitamiento de las finanzas subnacionales.

El retroceso responde principalmente a dos factores: la reducción de las transferencias discrecionales enviadas por la Nación y la desaceleración de la actividad económica, que afectó la recaudación de los impuestos coparticipables. Este escenario redujo el margen de maniobra de los gobiernos provinciales para afrontar gastos corrientes, inversiones y compromisos financieros.

La pérdida de recursos también se evidenció en la recaudación tributaria propia. Según el IARAF, los ingresos por Ingresos Brutos, Sellos y Automotor registraron caídas reales durante los primeros cinco meses del año, con retrocesos significativos en varias jurisdicciones. Solo el impuesto Inmobiliario mostró una mejora consolidada, aunque con resultados muy dispares entre provincias.

En materia social, el informe advierte profundas diferencias regionales. Chaco aparece como la provincia con los indicadores más críticos, al combinar elevados niveles de pobreza, indigencia, informalidad laboral y déficit habitacional. San Juan y Tucumán también figuran entre las jurisdicciones con mayores dificultades estructurales, impulsadas por altos índices de empleo informal y bajos resultados educativos.

En el caso de Tucumán, el estudio la ubica entre las provincias con peor desempeño social al registrar la mayor tasa de informalidad laboral del país, cercana al 60%, además de importantes carencias habitacionales y un rendimiento educativo por debajo del promedio nacional.

En el otro extremo del ranking se destacan Ciudad de Buenos Aires, Río Negro, Tierra del Fuego y Neuquén, que exhiben mejores indicadores sociales y económicos, con menores niveles de pobreza e informalidad, mayor cobertura sanitaria y mejores resultados educativos. Para los analistas, la combinación de una menor recaudación y crecientes demandas sociales representa uno de los principales desafíos que enfrentarán las provincias durante el resto del año.