El aumento sostenido de la miopía y los avances en la tecnología oftalmológica están impulsando un crecimiento en las consultas por cirugía refractiva entre jóvenes menores de 30 años.

Según proyecciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2050 la mitad de la población mundial podría padecer miopía, una tendencia que preocupa a los especialistas.

En los centros especializados se observa un cambio en el perfil de los pacientes. Actualmente, cerca de la mitad de quienes se someten a este procedimiento tienen menos de 30 años, cuando hasta hace algunos años la mayoría llegaba al quirófano entre los 30 y los 40 años.

Los oftalmólogos atribuyen este fenómeno a una mayor información disponible, los cambios en el estilo de vida y el desarrollo de técnicas más seguras y eficaces. Muchos jóvenes buscan dejar de depender de anteojos o lentes de contacto para practicar deportes, trabajar con mayor comodidad o mejorar su calidad de vida.

La cirugía refractiva permite corregir problemas como la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía, pero no todas las personas son candidatas. Los especialistas recomiendan realizar una evaluación integral para determinar si el paciente reúne las condiciones necesarias y cuál es la técnica más adecuada para su caso.

En general, los mejores candidatos son personas de entre 21 y 45 años con una graduación estable. Antes de la intervención se realizan estudios específicos para evaluar el estado de la córnea, descartar enfermedades oculares y detectar posibles contraindicaciones que puedan comprometer el resultado de la cirugía.

Cuando el láser no resulta una opción adecuada, existen otras alternativas, como la colocación de lentes intraoculares. Los avances tecnológicos también permiten identificar con mayor precisión los casos en los que no es conveniente operar, priorizando siempre la seguridad del paciente.

La cirugía refractiva es un procedimiento ambulatorio que suele durar entre cinco y quince minutos y permite una rápida recuperación. Aunque presenta altos niveles de satisfacción y muchos pacientes retoman sus actividades al día siguiente, los especialistas insisten en que la decisión debe tomarse únicamente tras una evaluación completa realizada por un oftalmólogo, ya que cada paciente requiere un tratamiento personalizado.