La robótica médica dio un paso histórico con la realización de la primera cirugía teledirigida en un animal vivo, un avance que podría transformar la forma en que se realizan intervenciones quirúrgicas en el futuro.

El ensayo, publicado en la revista Nature, demostró que robots humanoides pueden ejecutar procedimientos complejos con un alto nivel de precisión.
La prueba consistió en una colecistectomía laparoscópica —la extirpación de la vesícula biliar— realizada en un cerdo. En una primera intervención, el robot fue controlado por un cirujano a distancia, mientras que en una segunda operación dos robots completaron el procedimiento de manera autónoma, con resultados exitosos pese a registrar un pequeño derrame de bilis y una hemorragia superficial.
Los investigadores utilizaron el modelo G1 de Unitree Robotics, conocido como “Surgie”. Este robot humanoide mide 1,50 metros, pesa 27 kilogramos y se destaca por ser más compacto, liviano y económico que los sistemas quirúrgicos tradicionales, lo que facilitaría su implementación en hospitales con recursos limitados.
Según los responsables del estudio, la precisión alcanzada por estos robots es comparable a la de los equipos quirúrgicos convencionales asistidos por especialistas. Además, su capacidad para ser operados a distancia permitiría realizar cirugías en zonas rurales, regiones aisladas, escenarios de emergencia e incluso futuras misiones espaciales.
El desarrollo también mostró una rápida evolución. Las primeras pruebas requirieron constantes ajustes y una intervención que inicialmente demandó seis horas logró reducirse a apenas 30 minutos gracias al perfeccionamiento del sistema y al entrenamiento de los algoritmos.
Los especialistas consideran que esta tecnología podría ayudar a enfrentar la escasez mundial de cirujanos, reducir los tiempos de espera y ampliar el acceso a procedimientos complejos en lugares donde hoy resulta difícil contar con profesionales especializados.
En paralelo, la robótica médica continúa avanzando en otros campos. Investigadores de la Universidad Técnica de Múnich desarrollaron un guante inteligente capaz de asistir a personas con parálisis de las manos. Mediante sensores y algoritmos de inteligencia artificial, el dispositivo detecta la intención de movimiento y ayuda a recuperar la capacidad de agarrar objetos, ofreciendo una nueva herramienta para mejorar la autonomía y la calidad de vida de los pacientes.
