l ranking nacional de marcas ubica a la firma correntina en el primer puesto con más de 25 millones de kilos vendidos en el año, seguida muy de cerca por el grupo Las Marías. Pese al estancamiento del consumo interno y la severa crisis de precios que atraviesan los productores primarios de hoja verde, el comercio exterior tracciona el volumen del sector.
Para las familias tucumanas, el mate es un ritual diario irrenunciable que acompaña mañanas de trabajo, charlas de sobremesa y pausas de estudio. Sin embargo, detrás del paquete que se abre a diario en cada hogar, existe una contienda comercial millonaria entre empresas y cooperativas que pelean metro a metro por el liderazgo en el mercado nacional.
Según los últimos reportes oficiales de comercialización en mercado interno correspondientes al acumulado de 2026, la marca Playadito —elaborada por la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig en Corrientes— se ratificó en la cima del podio con 25,1 millones de kilos vendidos.
Muy de cerca le respira en la nuca el gigante correntino Las Marías (representante de marcas tradicionales como Taragüí, La Merced, Unión y Mañanita), que alcanzó los 22,7 millones de kilos, ubicándose a solo un 10% de distancia en el acumulado y achicando la brecha a menos del 4% en la medición mensual.
El ranking de las más vendidas
El consumo masivo refleja preferencias bien marcadas por parte de los consumidores, donde los paquetes de medio kilo continúan siendo los más demandados:
- Playadito: 25.121.494 kg
- Las Marías (Taragüí, Unión, La Merced, Mañanita): 22.793.022 kg
- CBSé: 9.420.232 kg
- La Cachuera (Amanda): 7.802.425 kg
- Rosamonte: 6.696.856 kg
- Verdeflor: 6.274.086 kg
- Cooperativa Montecarlo (Aguantadora, Sinceridad): 4.073.304 kg
- La Tranquera: 3.878.888 kg
- Yerbatera Misiones (Cruz de Malta, Nobleza Gaucha): 3.824.157 kg
- Andresito: 3.473.660 kg
El fenómeno cooperativo y el empuje exportador
El caso de Playadito destaca por su origen: nació en 1926 de la mano de inmigrantes en el norte correntino y hoy agrupa a 133 pequeños y medianos productores asociados. Con más de 4.000 hectáreas cultivadas, destina el 98% de su volumen al consumo interno argentino, al tiempo que exporta el 2% restante a cerca de 30 países, con España, Estados Unidos y Chile como principales destinos.
En paralelo, el sector yerbatero vive una paradoja estructural. Mientras el mercado interno se encuentra estancado respecto a años anteriores, las exportaciones de yerba mate crecieron casi un 7% interanual en el primer semestre, rozando registros récords impulsados por la demanda internacional en Medio Oriente y Europa.
La crisis del productor primario
La otra cara de la moneda la padecen los pequeños agricultores y cosecheros en la zona de origen (Misiones y Corrientes). Tras la desregulación del mercado impuesta por el DNU 70/2023, el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) perdió la facultad de fijar valores de referencia para la hoja verde.
Sin un precio sostén, la rentabilidad en la chacra se desplomó frente a la industria molinera, lo que provocó una reducción deliberada en la cosecha y fuertes reclamos legislativos en el Litoral para declarar la emergencia del sector.
En Tucumán, donde la góndola refleja de inmediato los vaivenes de precios e inflación, la yerba sigue siendo un termómetro del bolsillo popular.
