El barril Brent escaló a US$94,06 tras las declaraciones de Donald Trump sobre medidas económicas contra Irán y la tensión en el estrecho de Ormuz. El esquema de amortiguación fijado por las petroleras en Argentina entra en una zona clave para el precio de la nafta y el gasoil.
El tablero energético global volvió a encender señales de alarma este jueves con un repunte en las cotizaciones del crudo que repercute de forma directa en las proyecciones económicas locales. El barril de petróleo Brent registró una suba cercana al 3% y se negoció en torno a los US$94,06, marcando un nivel que no alcanzaba desde finales de julio. Por su parte, la variedad WTI —de referencia en el mercado estadounidense— se posicionó sobre los US$86,77.
La presión sobre los precios se reactivó luego de que Donald Trump anunciara la aplicación de una guerra económica y un esquema de aislamiento sin precedentes contra Teherán. La retórica oficial sumó incertidumbre a un escenario ya sensible por las discrepancias respecto al tránsito en el estrecho de Ormuz: mientras desde Washington se asegura que el bloqueo naval mantiene la vía operativa, Irán sostiene que el paso continúa cerrado.
El estrecho de Ormuz representa un punto neurálgico para la matriz energética del planeta, ya que por sus aguas se transportaba habitualmente más del 20% del crudo y gas licuado mundial proveniente de países como Arabia Saudita, Irak, Kuwait, Bahréin, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Las dificultades logísticas en esa ruta mantienen la oferta global en niveles marcadamente inferiores a los previos al conflicto iniciado a fines de febrero.
La reacción financiera no tardó en reflejarse en los principales centros bursátiles de Europa y Estados Unidos. Las plazas de Londres, París, Madrid y Frankfurt mostraron retrocesos cercanos al 1%, mientras que los futuros de Wall Street operaron en terreno negativo con caídas en el Dow Jones (-0,36%), el S&P 500 (-0,15%) y el Nasdaq (-0,10%).
En el plano doméstico, la atención se concentra en los valores al consumidor en las estaciones de servicio. Desde abril rige en el mercado argentino un sistema de buffer o amortiguador de precios impulsado por YPF y acompañado por las demás petroleras. Este mecanismo se diseñó para desacoplar parcialmente las pizarras locales de la volatilidad externa y estableció un tope de referencia de US$95 por barril. Gracias a esa herramienta, el litro de nafta súper se mantuvo en torno a los $2000 y el gasoil en $2100 en promedio.
Con el barril internacional rozando el umbral de los US$95 fijado en dicho esquema, el sector refinador y los estacioneros siguen de cerca la evolución de las cotizaciones para determinar si las empresas podrán sostener la contención tarifaria mediante la cuenta compensadora o si se requerirán ajustes en los surtidores durante las próximas semanas.
