Cuentas en orden y tijera firme: el Gobierno nacional ratificó el superávit fiscal en septiembre de la mano de la recaudación y el recorte del gasto
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El ministro Luis Caputo confirmó que el Sector Público Nacional volvió a cerrar el noveno mes del año con saldo financiero positivo, acumulando un 0,3% del PBI en los primeros nueve meses. Respaldado por una leve mejora en los ingresos tributarios y una nueva contracción real del gasto primario, el Palacio de Hacienda sostiene las metas fiscales en plena pulseada con las proyecciones del FMI.
Radiografía de las cuentas públicas: ingresos al alza y contención del gasto
El Gobierno nacional mantiene inalterable su ancla fiscal. El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció formalmente que las cuentas públicas volvieron a cerrar con números positivos durante septiembre, consolidando una tendencia que el Ejecutivo blande como el pilar fundamental de su programa de estabilización. De acuerdo con el parte oficial, el Sector Público Nacional (SPN) registró un superávit primario de $1.427.640 millones y un superávit financiero de $977.173 millones en el noveno mes del año, lo que representó un incremento interanual del 215,6% en términos financieros nominales.
Con estos números, el acumulado de los primeros nueve meses del año ubica el resultado financiero consolidado en el 0,3% del Producto Bruto Interno (PBI), una cifra que alimenta el optimismo oficial pese a las exigencias planteadas por las últimas revisiones técnicas del Fondo Monetario Internacional (FMI), que reclama alcanzar un superávit primario del 1,4% del PBI hacia finales del ejercicio anual.
El desglose técnico publicado por el Palacio de Hacienda muestra que los ingresos totales del SPN alcanzaron los $15.884.585 millones, marcando un crecimiento interanual del 36,5% —apenas por encima de la evolución inflacionaria del período, situada en el 33,4%— impulsados fundamentalmente por la recuperación de los recursos tributarios. Del otro lado de la balanza, las erogaciones primarias totalizaron $14.456.945 millones, arrojando una suba nominal del 32,2%. Al deflactar este incremento frente al índice de precios, el gasto primario experimentó una reducción real del 0,9% en relación con septiembre de 2025, evidenciando que la tijera oficial continúa operando sobre los rubros operativos del Estado.
Rubros sensibles y el pulso de la recesión fiscal
La contracción del gasto primario no se distribuyó de manera uniforme entre las diferentes partidas presupuestarias. Las prestaciones sociales —el corazón del gasto previsional y asistencial— sumaron $9.092.917 millones, reflejando un incremento interanual del 29,9%, lo que implicó un nuevo retroceso en términos reales frente a la inflación acumulada.
En paralelo, las remuneraciones del personal del sector público treparon a $1.668.761 millones (un alza del 32,1%), mientras que las transferencias corrientes alcanzaron los $4.380.412 millones. Dentro de este último segmento, el Ministerio de Economía destacó un incremento interanual del 42,4% destinado a las universidades nacionales, atendiendo parcialmente uno de los flancos de mayor conflictividad política de los últimos meses. Por su parte, los subsidios económicos treparon a $1.258.703 millones, traccionados mayormente por un salto del 44,1% en el área energética, y el gasto de capital se ubicó en $561.025 millones, concentrado en partidas de defensa y obras en complejos hidroeléctricos estratégicos como La Barrancosa-Cóndor Cliff.
Pese al festejo oficial por la continuidad del superávit, el interrogante económico sigue instalado en la sustentabilidad social de este modelo de ajuste y en la capacidad de cumplir con las metas más ambiciosas exigidas por los organismos multilaterales de crédito de cara al tramo final del año.
