Crisis azucarera en Tucumán: productores advierten que quedará caña sin cosechar y urgen ayuda oficial
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
Las incesantes precipitaciones y el fuerte incremento de costos golpean con dureza al sector cañero tucumano. Ante el peligro de dejar lotes enteros en pie, las entidades rurales alistan un pedido urgente al Gobierno provincial para solicitar la Emergencia Agropecuaria, financiamiento y alivio fiscal.
Las persistentes precipitaciones registradas en las últimas semanas terminaron por fracturar la rentabilidad de la zafra 2026 en Tucumán. Con un retraso que supera el 20% respecto de una campaña normal y los suelos completamente saturados que impiden el ingreso de maquinaria pesada, los productores cañeros advirtieron que una importante cantidad de caña de azúcar quedará sin cosechar en los campos del sur provincial. Frente a este panorama crítico, las entidades del sector preparan una nueva presentación ante el ministro de Economía, Daniel Abad, para reclamar la declaración de la Emergencia Agropecuaria, líneas de crédito accesibles y beneficios impositivos que garanticen la continuidad de la actividad.
La situación se tornó insostenible debido al combo letal que representan la caída del precio del azúcar frente a la inflación desatada, el encarecimiento de los insumos y el elevado consumo de combustible que demanda maniobrar en lotes anegados. Mónica Dávalos, referente de Cañeros Unidos del Este, remarcó que las pérdidas económicas golpean de lleno a los productores más vulnerables, quienes arrastran compromisos financieros asumidos para afrontar una campaña marcada desde el inicio por la desinversión y la falta de financiamiento específico para el agro. Si bien algunos ingenios evalúan extender la molienda hasta finales de noviembre para mitigar el impacto, las dudas sobre la viabilidad de procesar toda la biomasa pendiente crecen con el correr de los días. El impacto de esta crisis no solo compromete el presente de los chacareros, sino que amenaza con desestabilizar a toda la cadena de valor sucroalcoholera en la provincia, golpeando a transportistas, contratistas y trabajadores rurales.
