Desarticulan una red narco que enviaba éxtasis y LSD por encomiendas desde Córdoba con escala en Tucumán
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
Una investigación conjunta de la Justicia Federal destapó una organización que traficaba drogas sintéticas mediante el correo de colectivos. Hay dos condenados y un tucumano que irá a juicio oral.
La tranquilidad del circuito comercial del norte del país volvió a quedar bajo la lupa tras un operativo coordinado por la Justicia Federal de Jujuy, que permitió desarticular una red interprovincial dedicada al tráfico y comercialización de éxtasis, LSD y otras drogas sintéticas. La investigación, que se extendió durante meses, confirmó lo que los pesquisas sospechaban: Tucumán formaba parte clave de la ruta de distribución, al punto de que un hombre oriundo de la provincia quedó formalmente involucrado y deberá afrontar un juicio oral.
Cómo operaba la red de drogas sintéticas
La trama delictiva utilizaba una logística tan simple como efectiva: encomiendas despachadas a través de empresas de transporte de pasajeros de larga distancia que unían la provincia de Córdoba con el norte argentino.
El expediente judicial detalla que el cerebro logístico de los envíos era Jorge Tirado Yelma, un hombre radicado ocasionalmente en Córdoba y que, llamativamente, se desempeñaba como técnico en ciberseguridad y analista programador. Entre abril y agosto de 2025, Tirado Yelma habría remitido al menos siete encomiendas cargadas de sustancias prohibidas hacia Jujuy, donde otro eslabón de la cadena —identificado como Juan José Vásquez— se encargaba de recibirlas y colocarlas en el mercado minorista a través de una red de revendedores locales.
Uno de los datos más llamativos que arrojó la pesquisa fue la sofisticación comercial que utilizaba el grupo para captar clientes: habían ideado un “combo” o paquete promocional de pastillas de diseño al que denominaron “Faster and Furious”, compuesto por tres variedades diferentes de éxtasis.
La conexión tucumana y la “entrega vigilada”
La punta del ovillo comenzó a desatarse a principios de 2025 tras una serie de allanamientos en el barrio Los Perales, en San Salvador de Jujuy, donde los investigadores secuestraron elementos químicos y goteros utilizados para la producción de sustancias. A partir de allí, con la intervención de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y organismos de control fiscal, se cruzaron comunicaciones, IP y movimientos bancarios.
Fue en septiembre de ese año cuando una empresa de transporte alertó sobre un nuevo envío sospechoso. Tras la autorización judicial para abrir el bulto, los peritos constataron que el paquete contenía planchas de LSD.
Lejos de secuestrarlo en el momento, los investigadores montaron un operativo de entrega vigilada: reemplazaron la sustancia por material inocuo y siguieron el rastro de la encomienda hasta la mismísima terminal de ómnibus de San Miguel de Tucumán. Allí, el 4 de septiembre, Gastón Bernabé Morales González se presentó a retirar el paquete y fue detenido de inmediato por personal de la PSA.
Para los sabuesos judiciales, el rol del tucumano era actuar como eslabón de distribución y comercialización en el mercado local. En paralelo, en Córdoba, fue detenida Fernanda del Rosario Ticona Severich bajo cargos similares, aunque la mujer negó todo vínculo con la banda.
Condenas abreviadas y un juicio en puerta
El avance de la causa permitió cerrar los primeros tramos procesales mediante la vía rápida. Ante el Tribunal, Jorge Tirado Yelma y Juan José Vásquez optaron por un acuerdo de juicio abreviado. La jueza federal Alejandra Cataldi homologó el convenio presentado por la fiscalía y les impuso una pena de cinco años de prisión efectiva por el delito de transporte de estupefacientes.
Sin embargo, la situación procesal de Gastón Bernabé Morales González tomó un rumbo diferente. Su abogado defensor rechazó los términos del acuerdo al considerar que la calificación legal no era ajustada a su participación real, por lo que exigió que la responsabilidad penal del tucumano se debata en un juicio oral y público.
Pese a los certeros golpes contra los eslabones de traslado y venta minorista, la causa dejó una gran pregunta sin respuesta en los escritorios de tribunales: la investigación no logró determinar quiénes eran los proveedores originales que abastecían a la organización de estas sustancias de diseño en Córdoba. El circuito de la ruta sintética, por ahora, mantiene zonas grises.
