La iniciativa que contempla la reducción de 0,5 a 0 miligramos de alcohol en sangre permitido para conducir obtuvo dictamen favorable en la Cámara alta y se encuentra en condiciones de convertirse en ley

El proyecto de ley que establece la prohibición del consumo de alcohol para conducir vehículos recibió este jueves dictamen favorable en comisión en el Senado y quedó en condiciones de ser convertido en ley en la próxima sesión de la Cámara alta. La iniciativa, conocida como Alcoholemia Cero, fue sancionada por la Cámara de Diputados el 24 de noviembre por una mayoría de 193 votos, por lo que se descuenta un amplio apoyo también de senadores de todo el arco político.

Resta conocer de forma oficial si el Senado llamará a sesionar la semana entrante o si la reglamentación deberá esperar a marzo. La norma tratada sustituye el artículo 48 de la Ley de Tránsito y contempla reducir de 0,5 a 0 miligramos la cantidad de alcohol por litro de sangre que puede tolerarse para conducir.

Desde la oposición, no obstante, pidieron más tiempo para dar «un debate serio» sobre el tema y reclamaron «endurecer» penas para los casos de conductores alcoholizados al volante.

Mendoza es una de las provincias que más resistencia presenta debido al protagonismo que tiene la industria vitivinícola. Para la presidenta de la comisión de Infraestructura, Vivienda y Transporte del Senado, María Teresa González, esta ley «es una asignatura pendiente» y «va a marcar un antes y un después en el desarrollo e interrelacionamiento de toda la sociedad argentina».

«En Diputados ya están abocando a ver modificación del Código Penal (para endurecer penas), es evidente que faltan cosas pero hay que avanzar en este tema», afirmó.

En la audiencia de hoy, Pablo Martínez Carignano, director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), informó que en Argentina «mueren aproximadamente 4.000 personas por año en accidentes viales» y se trata de «la principal causa de muerte en menores de 35 años».

«Ninguna enfermedad, ningún delito, mata más jóvenes en nuestro país. De cuatro siniestros que terminan con uno o más fallecidos en uno hubo presencia de alcohol», señaló Martínez Carignano ante los senadores. El funcionario añadió que «el riesgo de accidente para los conductores que han bebido es mucho mayor que el que corren los conductores que no han consumido» y ponderó a las provincias y distritos del país que ya establecieron la ley de alcohol cero.

Por otro lado, remarcó que hubo un marcado descenso de accidentes en las jurisdicciones en las que se prohíbe el consumo de alcohol para conducir y aclaró que no se trata de «una ley seca» y «no se busca un país de abstemios» sino que se tome conciencia de que «el vino y cualquier bebida alcohólica arriba de un auto lo que causa es muerte».

La representante de la fundación Estrellas Amarillas, Silvia González, lamentó la demora en la aprobación de la ley en el Congreso y pidió celeridad para avanzar. Carlos Linares, senador por Chubut del FdT, consideró que se trata de una norma que «esperó demasiado», mientras que Mariana Juri, senadora de la UCR por Mendoza, se quejó de la falta de tiempo para discutir la propuesta.

«Si creen que el cambio de un solo artículo de una ley va a cambiar de verdad el gran problema que tenemos en Argentina. Esto no da solución al problema», dijo y se pronunció a favor de «endurecer las penas».

Por su parte, la senadora del Frente de Todos Anabel Fernández Sagasti, también mendocina, se diferenció de Juri y aseguró: “Intentar asociar una bebida tan noble como el vino, bebida nacional, que da miles de puestos de trabajo, estar en contra de una ley que estimula el cambio cultural para evitar accidentes de tránsito creo que es un error garrafal de estrategia y que también es un error garrafal del Gobernador de la provincia intentar asociar a Mendoza y a los mendocinos en contra de intentar hacer un cambio cultural del alcohol al volante”, subrayó.

La actual Ley de Tránsito 24.449 establece, para cualquier tipo de vehículos, una tolerancia de hasta 500 miligramos (0,5 gramos) de alcohol por litro de sangre; para motocicletas o ciclomotores hasta 200 miligramos (0,2 gramos); y para transporte de pasajeros de menores de edad y de carga, alcohol cero. La «tolerancia cero» con el alcohol ya se implementa en siete provincias y 13 localidades del país, donde se obtuvieron mejores resultados en términos de siniestros viales que con la normativa actual.

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