Alarma económica: los deudores “irrecuperables” crecieron un 60% en un año y ya superan los tres millones en el país
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Un relevamiento basado en datos de la Central de Deudores del Banco Central advierte sobre el fuerte impacto del sobreendeudamiento en los sectores de menores recursos. El informe destaca que el salto se concentra en moras prolongadas por montos bajos y golpea con mayor fuerza a los jóvenes y a las provincias del Norte argentino.
El deterioro de los ingresos y el peso de las tasas de interés continúan dejando marcas profundas en la economía doméstica de los argentinos. En los últimos doce meses, la cantidad de personas catalogadas como deudores “irrecuperables” experimentó un salto interanual del 60%, un indicador crítico que refleja las extremas dificultades que atraviesan los hogares para cumplir con sus compromisos financieros cotidianos.
De acuerdo con un relevamiento elaborado a partir de las estadísticas oficiales de la Central de Deudores del Banco Central, la morosidad en el sistema financiero y no bancario trepó hasta alcanzar a 5,6 millones de personas sobre un total de 20,6 millones de usuarios de crédito en todo el país. Esto implica que prácticamente uno de cada cuatro deudores registra incumplimientos superiores a los tres meses, afectando de lleno al 15,9% de la población mayor de 18 años.
El dato más preocupante del informe radica en la velocidad con la que se expandieron los casos más graves. En el transcurso de un año, se incorporaron 1,7 millones de nuevos morosos al sistema, concentrándose el crecimiento en la categoría de “irrecuperables” —aquellos con atrasos superiores a los doce meses—, que ya suman 3,4 millones de personas en todo el territorio nacional.
Deudas chicas y fuerte impacto en el Norte argentino
A diferencia de lo que podría suponerse en términos de grandes pasivos corporativos o consumos suntuosos, el análisis detalla que la insolvencia se concentra en obligaciones de baja cuantía. De hecho, la mitad de los deudores calificados en situación crítica mantiene deudas acumuladas inferiores a los $77.900, lo que evidencia que el endeudamiento actual responde a la necesidad de cubrir gastos corrientes de supervivencia o compras postergadas de alimentos y servicios básicos.
El fenómeno de la morosidad también desnuda la fragilidad de los canales de financiación no bancaria. En las casas de venta de electrodomésticos, por ejemplo, la tasa de mora trepó al 54%, lo que significa que uno de cada dos pesos prestados por estos comercios quedó sin cobrar. Por su parte, en otras cadenas comerciales del rubro minorista el índice de incumplimiento se ubica en el 28,7%.
Al desglosar el mapa por franjas etarias, los jóvenes de entre 15 y 29 años se consolidan como el sector más castigado, con una tasa de morosidad que roza el 38,1%. En tanto, a nivel geográfico, las provincias de la región de Cuyo y el Norte argentino —con realidades socioeconómicas delicadas y salarios de menor poder de fuego— encabezan los índices más elevados de irregularidad crediticia a nivel federal, encabezados por distritos como La Rioja, Catamarca y San Luis.
Los analistas económicos advierten que esta dinámica es la consecuencia directa de una combinación letal: la caída sostenida del poder adquisitivo del salario real, tanto en el sector público como en el privado formal, sostenida en paralelo por el mantenimiento de altas tasas de interés aplicadas al financiamiento del consumo diario.
