River vive horas de preocupación por el estado del campo de juego del Monumental, que quedó visiblemente deteriorado tras los recitales recientes.

Con el partido ante Belgrano a la vuelta de la esquina, el club intensificó los trabajos para mejorar el césped, aunque puertas adentro reconocen que no llegará en condiciones ideales para ese compromiso.

Desde Núñez explican que las lluvias de los últimos días afectaron principalmente el aspecto visual del terreno, pero no frenaron su recuperación estructural. Con un margen de varios días sin actividad como local después de este encuentro, hay optimismo en que el campo pueda mejorar progresivamente y recuperar su nivel habitual.

Más allá de lo estético, el estado del césped es una preocupación deportiva concreta, ya que puede influir en el rendimiento del equipo en un tramo clave del calendario. En el horizonte aparecen el debut en la Copa Sudamericana y el Superclásico ante Boca, dos partidos en los que River apunta a tener su cancha en las mejores condiciones posibles.