Con una conducción renovada, la Anmat inició el año con una serie de resoluciones que endurecen los controles sobre el sector farmacéutico. El organismo inhibió para operar a dos compañías y dio de baja la habilitación de otros ocho establecimientos, en el marco de una revisión integral de registros y procedimientos que el Gobierno presentó como un refuerzo de la vigilancia sanitaria.
Las inhibiciones alcanzaron a Biotenk y Laboratorios Solkotal, tras inspecciones del Instituto Nacional de Medicamentos que detectaron faltas graves vinculadas a la farmacovigilancia y a la gestión de calidad. En ambos casos, la Anmat señaló deficiencias en los sistemas de control, documentación y seguimiento de eventos adversos, considerados críticos para garantizar la seguridad de los medicamentos en el mercado.
Además, el organismo retiró la habilitación a ocho laboratorios y droguerías —entre ellos el laboratorio Apolo— por no registrar actividad productiva ni contar con un director técnico designado, un requisito obligatorio. Las medidas se inscriben en un proceso de depuración administrativa y fortalecimiento de estándares regulatorios, en un contexto marcado por recientes antecedentes que pusieron bajo la lupa los controles sobre la producción y comercialización de medicamentos.
