El partido entre Boca Juniors y Cruzeiro, correspondiente a la Copa Libertadores, terminó en un escándalo tras la victoria 1-0 del conjunto brasileño.

Apenas sonó el pitazo final, los jugadores del equipo argentino fueron a increpar a Matheus Pereira, lo que desató una pelea que se extendió durante varios minutos en el campo de juego.

El encuentro ya se había desarrollado en un clima tenso, con numerosas infracciones, tarjetas amarillas y la expulsión de Adam Bareiro antes del entretiempo.

Ese contexto anticipaba un cierre conflictivo que finalmente se concretó cuando el árbitro Esteban Ostojich marcó el final del partido.

Tras el silbatazo, Leandro Paredes fue directamente a empujar a Pereira, generando una reacción en cadena. También Ayrton Costa intentó sumarse al cruce y debió ser contenido por sus compañeros para evitar que la situación escalara aún más.

Con el correr de los segundos, se sumaron futbolistas de ambos equipos y miembros de los cuerpos técnicos, generando empujones y corridas en distintos sectores de la cancha. Finalmente, tras varios minutos de tensión, el conflicto se disipó sin sanciones disciplinarias por parte del árbitro. Luego del partido, Paredes bajó el tono al episodio al señalar: “Son cosas del partido”.