Del 7 al 9 de septiembre se desarrollará una nueva edición de Electro Fans en plataformas digitales y salones comerciales de todo el país. La iniciativa busca aliviar el freno en la demanda y reactivar ventas de tecnología en un sector presionado por la falta de liquidez, deudas bancarias y reestructuraciones corporativas.
as principales cadenas de venta de electrodomésticos y tecnología del país activarán una agresiva campaña comercial para hacer frente al desplome de la demanda y a la retracción del poder adquisitivo. Del lunes 7 al miércoles 9 de septiembre tendrá lugar la novena edición de Electro Fans, una acción conjunta que ofrecerá rebajas de hasta un 50% y financiamiento de hasta 12 cuotas fijas sin interés en productos seleccionados.
La iniciativa comercial reúne a firmas con fuerte presencia en los principales corredores comerciales urbanos, como la tradicional peatonal Muñecas o calle 24 de Septiembre en el microcentro, entre ellas Cetrogar, Coppel, Frávega, Megatone.net y On City. La propuesta contempla descuentos tanto en tiendas físicas como a través del comercio electrónico, abarcando rubros como televisores, telefonía celular, computación, gaming, línea blanca, bazar y climatización, con opciones de retiro en sucursal y distribución logística en todas las provincias.
La ofensiva de promociones intenta brindar oxígeno a una actividad golpeada por variables complejas. Según datos de la consultora NielsenIQ, las ventas del segmento acumularon una contracción del 3% en los primeros cinco meses del año frente al mismo período de 2025. Incluso en categorías de alta demanda estacional como los Smart TV, las mediciones de la consultora Vectorial en base al INDEC revelaron que los volúmenes comercializados cayeron un 10,7% en comparación con 2022 y un 31,9% respecto a 2018.
A este enfriamiento se añade un deterioro alarmante en el cobro de financiaciones propias. Informes elaborados por Analytica y la consultora 1816 a partir de registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sitúan la morosidad en las cadenas de electrodomésticos en torno al 50%. Este nivel de incobrabilidad duplica holgadamente los parámetros del sistema bancario tradicional y de las aplicaciones fintech, traccionado por clientes que recurrieron al crédito de la casa comercial con costos financieros totales notablemente más elevados que la media del mercado.
El impacto de este cóctel financiero ya dejó huellas profundas en la estructura del negocio minorista. A la histórica quiebra de Garbarino se sumó en los últimos días la decisión de Musimundo de cerrar 20 locales distribuidos en el nordeste argentino (Chaco, Formosa, Corrientes y Misiones), afectando a más de un centenar de trabajadores que denunciaron despidos verbales e incertidumbre respecto a salarios adeudados e indemnizaciones.
La operadora chaqueña Carsa, propietaria de dicha red, formalizó su segundo concurso preventivo de acreedores ante la justicia comercial, notificando la situación a la Comisión Nacional de Valores (CNV). De acuerdo con la central de deudores del BCRA, a fines de mayo de 2026 la empresa registraba compromisos bancarios impagos por más de $3.060 millones —principalmente con el Banco Nación y el Nuevo Banco del Chaco—, mientras que su pasivo concursal global, que involucra a proveedores y firmas comerciales, asciende a $63.500 millones.
En paralelo, la transformación de las modalidades de compra presiona los márgenes de los locales a la calle. Un reporte de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) arrojó que, en el primer semestre de 2026, la facturación digital trepó un 28% interanual hasta alcanzar los $19,5 billones, canalizada en 181,5 millones de órdenes de compra. Si bien ese aumento nominal no alcanzó a empardar la inflación del semestre (33,5%), las ventas online ya concentran el 28% de las operaciones totales del rubro, forzando a los gigantes del sector a volcar sus mayores esfuerzos de liquidación en entornos web combinados con logística de proximidad.
