La Argentina muestra avances en materia de ciberseguridad, pero aún enfrenta debilidades estructurales para responder al crecimiento del ciberdelito. Según un informe de Incode Technologies y Endeavor, el país se ubica en un estadio de “evolución” dentro del índice global de ciberseguridad (nivel T4), con fortalezas legales, técnicas y organizacionales, aunque con déficits marcados en desarrollo de capacidades y cooperación, lo que expone la necesidad de invertir en capital humano y articulación público-privada.

El desafío se enmarca en un contexto regional adverso: en 2025, las organizaciones latinoamericanas sufrieron en promedio 2.803 ciberataques semanales, muy por encima del promedio global. El phishing y la ingeniería social lideran las amenazas, y el costo promedio de una brecha de datos en la región alcanzó los USD 3,81 millones, con tiempos de detección y contención que superan los 270 días, lo que profundiza el impacto económico y operativo sobre empresas y startups.

El informe también advierte sobre una brecha entre percepción y realidad: aunque el 65% de las organizaciones asegura estar preparada, la mayoría mantiene un enfoque reactivo y con inversión insuficiente. A esto se suma un déficit de más de 300.000 especialistas en ciberseguridad en América Latina, una limitación clave para fortalecer las defensas digitales. En este escenario, la ciberseguridad deja de ser un problema técnico y se consolida como un factor estratégico para la competitividad, la innovación y la sostenibilidad del ecosistema empresarial.