Un operativo de gran escala comenzó en el ex zoológico de Luján para trasladar a los últimos grandes animales que permanecían en el predio clausurado hace cinco años.
Dos osos pardos, Gordo y Florencia, y la tigresa Flora fueron retirados en medio de un despliegue logístico y veterinario que incluyó meses de preparación, estudios clínicos y adaptación progresiva a las cajas de transporte. Los ejemplares partieron rumbo al Aeropuerto Internacional de Ezeiza para iniciar su viaje hacia Europa, donde comenzarán un proceso de rehabilitación tras años de cautiverio.

Los osos serán reubicados en el santuario de Belitsa, en Bulgaria, gestionado por la organización internacional Four Paws junto con la Fundación Brigitte Bardot, mientras que la tigresa será trasladada a un santuario en Ámsterdam, Países Bajos. Allí deberán cumplir cuarentenas sanitarias y atravesar un período de adaptación antes de integrarse plenamente a entornos más naturales, con montañas, bosques y espacios amplios diseñados para estimular conductas propias de su especie. Especialistas explicaron que, si bien no podrán regresar a la vida salvaje, podrán mejorar su bienestar y reducir las secuelas físicas y psicológicas del encierro.
El cierre definitivo de esta etapa marca un hito en la historia del ex zoo de Luján, clausurado tras reiteradas denuncias por maltrato animal y condiciones inadecuadas. El traslado implicó una inversión millonaria, vuelos de carga especialmente acondicionados y la intervención de equipos técnicos internacionales. Las autoridades lo calificaron como uno de los rescates de fauna más complejos realizados en la Argentina, tanto por la magnitud del operativo como por el delicado estado de salud que presentaban los animales.

