La reforma laboral impulsada por el Gobierno de Javier Milei sufrió un cambio clave antes de su tratamiento en Diputados: la eliminación del artículo 44, que modificaba el régimen de licencias por enfermedad.

La decisión llegó tras la presión del PRO y de legisladores vinculados a gobernadores, que condicionaron su apoyo al proyecto. El punto más cuestionado era la reducción del salario al 75% en enfermedades involuntarias y al 50% en casos considerados “voluntarios”, lo que implicaba un recorte respecto del esquema vigente en la Ley de Contrato de Trabajo.

Desde el PRO, bloque conducido por Cristian Ritondo, argumentaron que la redacción podía afectar derechos adquiridos, tanto por la disminución del haber durante la licencia como por la reducción de plazos pagos. También reclamaron que se garantice expresamente la posibilidad de cobrar salarios a través de billeteras virtuales, en el marco de las modificaciones al artículo 35 del proyecto. El oficialismo aceptó retirar el artículo 44 para destrabar el dictamen, aunque el texto deberá volver al Senado si se aprueba con cambios en Diputados.

El Gobierno apuesta a sancionar la iniciativa antes del inicio de las sesiones ordinarias, pero el escenario legislativo obliga a negociar cada punto fino. La eliminación del artículo 44 refleja el delicado equilibrio político que atraviesa la reforma: avanzar en la “modernización laboral” sin erosionar consensos mínimos con aliados clave. Aunque el PRO anticipa que acompañará la ley, dejó claro que insistirá en introducir modificaciones formales para que el texto final salga del Congreso sin ambigüedades ni delegaciones excesivas a la reglamentación.