La irrupción de la inteligencia artificial generativa abrió un nuevo capítulo en el debate sobre el empleo, pero la plataforma RentAHuman.ai lleva esa discusión un paso más allá: propone que sean los algoritmos quienes contraten personas para ejecutar tareas físicas en el mundo real.

Creada por el ingeniero Alexander Liteplo, la iniciativa parte de una premisa simple y provocadora —“la IA no puede tocar el pasto, vos sí”— y plantea un sistema en el que agentes autónomos asignan misiones a trabajadores cercanos y liberan pagos automáticos en criptomonedas tras verificar el cumplimiento.

El funcionamiento es similar al de las apps de reparto, pero con una diferencia clave: el empleador es un software. Según reportes de Gizmodo y Forbes, las tareas van desde gestiones logísticas o técnicas —instalar hardware, retirar paquetes, validar información en eventos— hasta acciones más llamativas, como posar con carteles por encargo de un bot. Aunque la web asegura contar con cientos de miles de usuarios registrados, solo una parte habría vinculado billeteras virtuales, requisito esencial para cobrar, lo que siembra dudas sobre el nivel real de actividad.

Más allá de lo novedoso, el modelo abre interrogantes profundos: ¿es una oportunidad laboral ágil y desburocratizada o una nueva forma de precarización digital donde el trabajador se limita a ejecutar órdenes de un algoritmo? También surgen cuestionamientos sobre seguridad, respaldo legal y transparencia, especialmente tras conocerse que algunas empresas “clientes” estarían vinculadas al propio creador del proyecto. Por ahora, RentAHuman.ai funciona como un experimento que refleja el momento actual de la tecnología: un escenario en el que la IA no reemplaza por completo al humano, sino que lo integra como extensión física de su propio sistema.