Eileen Gu no solo domina el esquí estilo libre: también redefinió el concepto moderno de atleta global. Nacida en San Francisco en 2003, decidió en 2019 representar a China —país de origen de su madre— con el objetivo de impulsar el crecimiento del deporte allí.
La decisión le valió fuertes críticas en Estados Unidos y cuestionamientos en el propio país asiático, pero no frenó su ascenso. Campeona olímpica en Beijing 2022, donde ganó dos oros y una plata, y medallista nuevamente en Milano Cortina 2026, Gu se consolidó como una de las figuras más influyentes de los Juegos Olímpicos de Invierno.

Su impacto trasciende las pistas. Con ingresos estimados en 23,1 millones de dólares en 2025 —de los cuales apenas 100.000 provienen de premios deportivos—, figura entre las atletas mejor pagadas del mundo según Forbes, solo detrás de las grandes estrellas del tenis. El resto de sus ganancias llega de contratos publicitarios y alianzas con marcas globales. Desfiló para firmas como Victoria’s Secret y Louis Vuitton, fue tapa de revistas como Time y Vogue, y acumula millones de seguidores en redes sociales tanto en China como en Occidente, un atractivo comercial único en dos de los mercados más poderosos del planeta.
A sus 22 años, Gu combina alto rendimiento con una formación académica de élite: estudia Relaciones Internacionales en la Universidad de Stanford. Se define como “estudiante de tiempo completo con gran nivel atlético” y sostiene que su éxito radica en entrenar “como si nunca hubiera ganado” y competir “como si nunca hubiera perdido”. En un escenario atravesado por tensiones geopolíticas, su figura encarna el cruce entre deporte, negocios, cultura y poder blando, consolidándola como mucho más que una campeona olímpica.

