La escalada del conflicto en Medio Oriente generó un fuerte aumento en los precios del petróleo y el gas, impulsado por el cierre del estrecho de Ormuz y ataques a infraestructuras clave.
Aunque Donald Trump anunció una pausa de cinco días en los ataques a Irán, lo que trajo algo de alivio a los mercados, el impacto ya se siente a nivel global con subas en combustibles, transporte, alimentos y riesgos crecientes de inflación y recesión.

Ante este escenario, múltiples países adoptaron medidas para mitigar la crisis energética. Potencias y economías relevantes como China, Japón, Italia y Brasil aplicaron estrategias como subsidios, reducción de impuestos, liberación de reservas de petróleo y controles de precios. A nivel internacional, la Agencia Internacional de la Energía coordinó el mayor uso de reservas de emergencia de su historia para estabilizar el mercado.
En Argentina, el impacto fue más moderado, con aumentos parciales en combustibles y productos de consumo. Sin embargo, el contexto también abre oportunidades para el sector energético, especialmente en Vaca Muerta, impulsando exportaciones. Según el Fondo Monetario Internacional, el país ha resistido relativamente bien el shock gracias a su condición actual de exportador neto de energía.
