Tras casi cien años sin registros confirmados, la ballena Sei volvió a ser observada en el Golfo San Jorge, frente a las costas de Comodoro Rivadavia, en un hecho histórico para la ciencia y el ambiente.

Equipos de investigación argentinos confirmaron la presencia sostenida de esta especie, la tercera más grande del planeta, ausente en la región desde 1929, con avistajes de hasta 70 ejemplares nadando muy cerca de la costa.

A diferencia de su comportamiento habitual en aguas abiertas, la ballena sei permanece durante meses en la zona, especialmente entre primavera y otoño, lo que indica que el golfo funciona como un área clave de alimentación. Su tamaño, velocidad y naturaleza esquiva habían dificultado su observación durante décadas, por lo que su regreso tan cercano al continente patagónico resulta único a nivel mundial y de gran interés científico.

El retorno de la especie también simboliza un proceso de recuperación tras la caza comercial que diezmó su población global en el siglo XX. Actualmente sigue considerada en peligro de extinción, pero su presencia impulsó el desarrollo de avistajes responsables y posicionó a Comodoro Rivadavia como nuevo destino turístico y científico. El fenómeno refuerza el valor ecológico del Golfo San Jorge y la importancia de proteger la biodiversidad marina frente a las amenazas ambientales.