En fechas como el Día de San Valentín, especialistas recuerdan que las emociones intensas —como una ruptura, una discusión o la muerte de un ser querido— pueden impactar directamente en la salud cardiovascular.
El llamado síndrome del corazón roto, o miocardiopatía por estrés, representa hasta el 2% de las consultas por sospecha de infarto. Se manifiesta con dolor de pecho, falta de aire y alteraciones en el electrocardiograma similares a un ataque cardíaco, aunque sin obstrucción en las arterias coronarias, lo que lo diferencia de un infarto agudo de miocardio.

El cuadro suele desencadenarse por una liberación masiva de adrenalina y otras hormonas del estrés que generan un daño transitorio en el músculo cardíaco. Afecta con mayor frecuencia a mujeres posmenopáusicas y a adultos mayores, quienes presentan menor reserva cardíaca. Además, el estrés crónico asociado a duelos prolongados puede elevar la presión arterial, el colesterol y la glucosa, aumentando el riesgo de eventos cardiovasculares más graves.
Los expertos recomiendan incorporar herramientas de manejo del estrés como actividad física regular, descanso adecuado, alimentación equilibrada y sostén social. También subrayan la importancia de no minimizar los síntomas: ante dolor de pecho repentino, sudoración fría, mareos o dificultad para respirar, se debe acudir de inmediato a un servicio médico, ya que solo los estudios clínicos permiten distinguir entre un infarto real y el síndrome del corazón roto.
