Números que preocupan, 250 millones de niños y jóvenes están sin escolarizar y 763 millones de adultos son analfabetos.

La educación vuelve a ocupar un lugar central en la agenda global en un contexto marcado por cifras alarmantes: 250 millones de niños y jóvenes fuera del sistema escolar y 763 millones de adultos analfabetos, según datos de la UNESCO. Desde 2018, cuando la ONU proclamó el 24 de enero como el Día Internacional de la Educación, la fecha busca visibilizar que el acceso al aprendizaje no es un privilegio, sino un derecho humano fundamental, consagrado desde 1948 en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Sin embargo, las secuelas de la pandemia, las brechas de género y los retrocesos en comprensión lectora y matemática evidencian que los avances logrados siguen siendo frágiles.

A lo largo de las últimas décadas, la comunidad internacional asumió compromisos clave para garantizar la educación para todos, desde la Conferencia de Jomtien en 1990 hasta los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en particular el ODS 4, que plantea una educación inclusiva, equitativa y de calidad a lo largo de toda la vida. La UNESCO advierte que, al ritmo actual, esas metas no se alcanzarán para 2030. A los desafíos financieros se suman problemas estructurales como la falta de docentes, la infraestructura deficiente, la inclusión de estudiantes con discapacidad y la educación de poblaciones desplazadas o afectadas por conflictos.

En este escenario, los jóvenes ocupan un lugar estratégico: representan más de la mitad de la población mundial y son actores clave para el desarrollo sostenible y la innovación, aunque siguen siendo los más afectados por la desigualdad y la falta de oportunidades educativas y laborales. En un mundo atravesado por la transformación tecnológica y la inteligencia artificial, la educación vuelve a ser concebida como una herramienta de cambio profundo, capaz de formar personas libres y sociedades más justas. Como sintetizó Jacques Delors, se trata de un “tesoro” sustentado en cuatro pilares esenciales: aprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser.