
El salón de un hospital fue durante años el escenario recurrente en la vida de Mariana Cambiasso, donde el dolor de las articulaciones competía con la esperanza. Trece cirugías y más de tres décadas conviviendo con artritis reumatoidea no frenaron su búsqueda de alivio ni de respuestas. Como muchas personas que hoy, 12 de octubre, encuentran eco en el Día Mundial de la Artritis Reumatoidea, Cambiasso convirtió el malestar crónico en un motor para recordar que es posible alcanzar una buena calidad de vida con el abordaje adecuado.
El impacto de la artritis reumatoidea en la vida cotidiana puede ser profundo, pero los avances médicos y el compromiso de los pacientes han demostrado que es posible alcanzar una buena calidad de vida. En el marco del Día Mundial de la Artritis Reumatoidea, que se celebra cada 12 de octubre, la comunidad médica y las asociaciones de pacientes insisten en la importancia de la detección temprana y el tratamiento adecuado para controlar esta enfermedad inflamatoria crónica.
La artritis reumatoidea (AR) es una patología autoinmune de origen aún desconocido que afecta principalmente a las articulaciones, aunque puede comprometer otros órganos.
Si no se diagnostica y trata a tiempo, puede derivar en destrucción articular, discapacidad física y un deterioro significativo de la calidad de vida. A diferencia de la artrosis, la AR no es una enfermedad hereditaria, aunque los antecedentes familiares, el tabaquismo y la mala salud bucal incrementan el riesgo de desarrollarla.
Predomina en mujeres de entre 20 y 50 años, pero también puede presentarse en hombres y niños. Los síntomas suelen aparecer de forma progresiva, con dolor, rigidez matinal prolongada, hinchazón articular, fatiga y debilidad generalizada, según la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR).
El diagnóstico de la artritis reumatoidea se basa en la evaluación clínica realizada por un reumatólogo, complementada con análisis de sangre, estudios radiológicos y ecografías. La detección precoz es fundamental, ya que permite iniciar el tratamiento antes de que se produzca daño articular irreversible.
El Dr. Gustavo Citera, jefe de la Sección Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica, subraya la importancia de no demorar la consulta médica: “La consulta temprana es fundamental: si el paciente llega a tiempo, podemos frenar el avance de la enfermedad y mejorar su pronóstico de manera significativa. Muchas veces los pacientes naturalizan el dolor o lo confunden con reuma o artrosis, y eso retrasa la atención. Ante rigidez matinal que dura más de una hora, dolor persistente en manos y pies o hinchazón en las articulaciones, no hay que esperar, hay que consultar de inmediato”, afirmó el Dr. Citera.
